lunes, 3 de noviembre de 2014

UNIVERSO INTERIOR

Si pudiera describir todos y cada uno los procesos que fluyen por mi mente podría decir claramente que veo y siento en mi interior un Universo. Cada pequeña porción de mi ser modela el rango de realidad en el que estoy inmerso y no, no estoy loco sino muy cuerdo. No, no estoy triste, sino muy feliz. Tal vez sea ese el espíritu que Descartes decía que éramos y asignaba a la Glándula Pineal, o tal vez simplemente esa parte de energía que convoluciona libre en ese macrocosmos externo a mi rango de realidad. Lo cierto es que mi Universo interior se agita en la misma medida en la que percibo los cambios en la realidad exterior. Desde hace dos años he venido estudiando de forma significativa estos cambios, y contrastándolos con diferentes equipos de trabajo. Y efectivamente, es así. Algo está cambiando fuera, pero al mismo tiempo desde dentro , desde lo más profundo, está cambiando la forma en la que vivo, percibo, pienso, siento y creo. Algo interior está modificando la manera en la que materializo las cosas, en la que vengo, voy, genero, amo, pienso y siento. Casualidad?. No. Yo hoy ya sé que no es casualidad, ni azar. Es Inteligencia, es como la ola que mece la orilla del mar. Es como la playa que en silencio recorre cada rincón de la arena que permanece pegada en la orilla, y al mismo tiempo avanza y retrocede, como las mareas, como si fuera un logaritmo continuo que acrece y decrece en constante flujo. Fluir. Esa es la palabra que me viene. Fluir sin parar, Vivir, y morir y resucitar en vida, muriendo al tiempo que viviendo el presente continuo. Extraño? No. No es extraño. Ya he conseguido acostumbrarme a ello. Lo cierto es que nada me turba cuando realizo una inmersión en mi mundo interior. Ese mundo interior, me transporta al cosmos, a otros rangos de realidad, como si en un aetherofacto (artefacto que vuela a velocidades cuánticas en el espacio exterior) me transportara de estrella a estrella, de neurona en neurona, pues en ese microcosmos, las neuronas son sistemas solares, son estrellas, como nuestro Sol orbita entorno a un modelo dinámico que transacciona con impulsos electromagnéticos, tal como hacen las tormentas solares. En esta secuencia claramente veo que soy consciente, estoy vivo, y Soy pero al tiempo, sé que la piel que recubre mis huesos, los tejidos y los impulsos eléctricos que regulan mis mecanismos motores, están alineados con una energía que proviene del interior de mi ser. Esa energía que me impulsa a escribir este libro, esa misma energía que me activa cuando imparto mis conferencias y que está presente en mi mente como si esta tuviera virtualidad propia más allá de la imaginación, pues es mi mente la que decide regular los procesos que ahora escribo, al tiempo que me transporto en el interior de mi universo curvando las distancias del espacio tiempo que separan a cada axón del resto de los axónes que componen las sinapsis de mis centros nerviosos. Pero es curioso, estoy activo por fuera y completamente relajado por dentro. Parece como si miles de millones de paquetes de datos, circularan por mis centros gestores, y mientras tanto, persevero en actitud de relajación consciente, dejando fluir cada músculo de mis dedos, deslizándose por las teclas de mi ordenador, como si de una suave brisa de viento meciera las hojas caducas del otoño. En este estado llevo desde que comencé a interesarme por las investigaciones del Dr. Michael König y su discípulo Dieter Broers. Algo me decía que desde que descubrí un protocolo de transmisión de datos por la Ionosfera que bauticé como WIRRSIP en 2007, si la información podía transmitirse de forma natural y ser recibida sin aplicar el principio de exclusión de forma natural, significaba que las barreras de acceso eran impuestas por aquellos que no deseaban que la naturaleza siguiera su curso natural. Extraño?. No. Coherente, tal vez, la razón última de toda relación entre realidades no fuera otra que dejar que el curso de los procesos naturales envolviera la lógica de la eficiencia energética del cosmos. Y así resultaba, o parecía ser. Desde aquél momento, algo me impulsó a investigar sin descanso, a tratar de entender la física desde otro punto de vista diferente. A introspectar cada proceso de observación de las realidades empíricas desde una perspectiva externa a mi persona, desde una expectativa diferente a mi “ego”. Para una persona que ha dedicado y dedica su vida al estudio, a la investigación, a la búsqueda continua de respuestas es importante descubrir un contexto holístico, en el que de forma puntual el árbol no enturbie la visión global del bosque por espeso que este parezca. Tal ha sido mi experiencia, y desde ella escribo esta obra que a juicio de muchos parecerá una locura, pero a criterio de los que me conocen, simplemente supondrá una confirmación de lo que por la intuición perciben. Hasta ahora, todo lo que he escrito, lo venía expresando en un lenguaje que para muchos era inaccesible, pero en este momento, siento el impulso de expresar esa visión global desde mi más profunda experiencia, desde mi más íntima convicción del ser, consciente de que en cada línea de esta obra pongo al descubierto mi esencia, abro las puertas de mi universo interior y explico cada proceso lógico de consciencia en la visión de los diferentes rangos de realidad que nos conectan con lo que muchos llaman la transcendencia consciente. Si el lector llegado a este punto no ha experimentado una sensación de paz y al tiempo avidez al leer estas líneas, tal vez es que sus receptores no deseen absorber la información que quiero compartir desde la ciencia y la experiencia, desprovista de todos los egos y desde un punto de vista de un humilde servidor de todos que ha aprendido a viajar en el tiempo, convolucionando con las ondas complejas de un universo inteligente del que ha tomado conciencia. Y es que el científico sólo permanece en tal estatus cuando no deja de cuestionarse si los “dogmas” oficialistas que otros formularon antes que él , constituyen una foto de la energía de antaño en lugar de la energía de ahora, que generará otras reglas, parámetros y leyes que formarán parte de una reformulación de la física tal y como la conocemos. Pero para poder llegar a entender la realidad en todas sus dimensiones, es necesario desprenderse de ese “halo” de infalibilidad que caracteriza a casi todos los modernos investigadores a la hora de cuestionar axiomas que parecen inamovibles en un tiempo que podría claramente categorizar de profunda Edad Media de la civilización humana..... Alguien un día me dijo que no importa si transcurren eones, pues te anticipaste a tu tiempo. Algún día, tal vez no muy lejano, aquellos que te lean te entenderán. Tal vez incluso en miles de años, algunos decidan incluir tu obra que hasta entonces nadie ha leído completa, en programas avanzados de estudio, pero quizás tengas que esperar 100.000 años para que los Fundamentos que explicas se enseñen a los ciudadanos. Tal vez ..otro se atribuirá tu ciencia, pero no te importa, porque no es mía. Ningún descubrimiento científico pertenece a persona alguna, sino a la humanidad entera. No importa el tiempo que transcurra, lo importante es que ese tiempo les haga comprender cosas que tú hoy comprendes y ves, aunque cuando las expliques no te comprendan. Muchos lo intentan y te miran con cara de asombro, lo comprenden desde sus emociones que lo saben, pero no desde su lógica oxidada, pues fue modificada por programas que les impiden ver. Otros al leerte te denostan, porque saben que sabes y tu ciencia les descrea la gestión de la escasez que pretenden imponer a las masas. Da igual. Algún día alguien se dará cuenta de la sabiduría que hay en tu obra. La tomará y la hará suya y en ese momento habrás conseguido que la semilla germine. Para entonces, yo ya me habré ido... Me habré retirado al paraíso. - Rafael Lopez-Guerrero

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